Ensayo Sobre la Colaboración en Red

(original en portugues)

Un grupo de personas se encuentra para compartir experiencias, y en seguida se dan cuenta de que tienen muchas ideas y objetivos en común. El encuentro es intenso, y todos salen de allí decididos a mantener contacto y a colaborar en sus proyectos. Todos vuelven a sus quehaceres y, algún tiempo después, la única colaboración real que consiguieron fue crear una lista de correo electrónico y compartir algunos links interesantes.

¿Usted ya vio algo así alguna vez? Yo sí. Y eso se aplica a congresos, fórums, encuentros de colectividades independientes, de empresas o de cooperativas.

¿Por qué será que uno tiene tanta dificultad para crear canales verdaderos de colaboración, en nuestros proyectos con otras personas? Es más fácil organizar eventos y actividades que estén fuera de nuestro quehacer diario, que involucrar una colaboración externa en nuestro trabajo cotidiano. ¿Cómo crear una red de colaboración que realmente contribuya para el trabajo de cada uno de sus nudos?

En este ensayo quiero explorar un poco la dinámica de las redes de colaboración, aportando una observación de la práctica con redes de desenvolvimiento de Software Libre, que es la más exitosa red de colaboración abierta que existe. Y quédese tranquilo, no es necesario entender nada de software para acompañar la línea de razonamiento.

EL DIBUJO DE UNA RED

Normalmente, cuando dibujamos una red, hacemos así:

De lo que me di cuenta, observando algunas redes de colaboración, es que la colaboración entre nosotros nunca es uniforme y bilateral, como aparece en este dibujo. La mayoría de las veces una parte está contribuyendo con el proyecto de la otra. Lo que me parece es que en realidad existen dos tipos diferentes de conexión entre nosotros. Una conexión de “acción” ( ) que colabora con otro nudo (ayudándolo en su proyecto, haciendo un donativo, enviando informaciones, etc.), y una conexión de “recepción” ( ), que crea un canal de colaboración para que otros nudos lo ayuden. El dibujo quedaría así:

Tengo la impresión de que los nudos que ponen el mayor esfuerzo en crear una conexión de “recepción” tienen más éxito en recibir colaboraciones que actúen directamente sobre su trabajo, porque colaborar con ellos requiere un esfuerzo menor.

Como dije, vamos a empezar con el ejemplo del Software Libre.

HACIENDO SOFTWARE LIBRE

Al contrario de lo que mucha gente pueda pensar, hacer un software libre no significa apenas poner el software y su código fuente a disposición, libremente. Si usted sólo quiere que las personas usen su software, puede ser que eso funcione, pero si usted quiere que otras personas colaboren con su desenvolvimiento, entonces precisa mucho más que eso.

Estas son algunas de las cosas que un desenvolvedor de software libre tiene que hacer si quiere recibir colaboración de otros desenvolvedores:

Mantener el código bien actualizado y documentado

Mantener un sitio para el software, con links para descargar, documentos, y un canal de soporte

Mantener el código en un repositorio público, para que otros desenvolvedores tengan acceso

Internacionalizar el software, para que funcione en diferentes idiomas

Si no hace nada de eso, su software va a funcionar igual. Usted resolverá su problema, y hasta puede permitir que otras personas usen su solución, pero es muy difícil que alguien consiga colaborar. Y esas acciones dan bastante trabajo. Hasta se puede decir que, en algunos casos, un desenvolvedor puede gastar más tiempo creando todas estas estructuras de colaboración (canales de recepción) que realmente programando.

O sea, hacer un software libre da mucho más trabajo que apenas hacer un software; ése es el punto llave.

Bueno, basta de hablar de software; volvamos a las redes de colaboración en general.

DESCOMPLICANDO LA COLABORACIÓN

Si no existe una manera clara de colaborar con un proyecto, será muy difícil que ocurra alguna colaboración, aunque existan personas interesadas en hacerlo. Cuando hay un canal claro y facilitado de colaboración, éste atraerá colaboradores.

El otro día descargué un disco que el músico mismo lo ponía a disposición en su sitio. Era un excelente disco, y me quedé con muchas ganas de retribuirle su trabajo de alguna manera. ¿Pero cómo hacerlo? No lo conozco, no sé dónde vive, no sé su dirección de correo electrónico… Claro que podría encontrar una manera de ubicarlo, pero la dificultad del camino que debería seguir me desanimó, y al fin quedó por eso mismo.

En otro caso semejante, el músico informaba en el sitio una cuenta bancaria. Como la cuenta no era de mi banco, yo no quise pagar las tasas de transferencia. Realmente quería hacerle un donativo, pero no al punto de ir a una agencia y enfrentar una fila para donar lo que costaría un CD.

En el primer ejemplo, el músico, a quien seguramente le gustaría ganar por su álbum, no abre ningún canal de colaboración. En el segundo, abre un canal muy estrecho.

De mi pereza para mandar un correo electrónico al primero, y de ir a una agencia bancaria al segundo, aprendemos una lección: a todos nos gustaría colaborar con otras personas, pero lo haremos en la medida que eso no requiera un esfuerzo desproporcional de nuestra parte.

Pero eso no quiere decir que un traductor, por ejemplo, va a colaborar solamente con traducciones fáciles y rápidas. Lo que eso quiere decir es que ele sólo va a colaborar con proyectos en los cuales llegue rápidamente y sin complicaciones a lo que sabe y le gusta hacer: traducir. Si tiene que mandar un correo electrónico, para hablar con alguien, que le va a mandar un texto en un mal formato, y no está claro lo qué ni cómo tiene que traducir, eso lo va a desanimar. Pero, si existe un proceso claro, en el cual él encuentra rápidamente lo qué y cómo traducir, para dónde enviar, etc., lo hará con placer.

Basta echar un vistazo en las redes de traducción de películas y series extranjeras, que publican sus trabajos en sitios como el “legendas.tv”. Si alguien quiere colaborar con alguna traducción, existe un proceso muy claro de cómo hacerlo.

De la misma forma, un traductor que no sea programador, consigue colaborar con la traducción de softwares libres, sin complicarse, por medio de sitios que ponen a disposición herramientas muy simples para que las personas vayan traduciendo frase a frase.

Con estos ejemplos, incluyendo el de software libre, vemos que las principales funciones de esos canales de recepción son:

Minimizar el esfuerzo necesario para que un colaborador entre en la red (dejando claros los caminos, y tornando fácilmente accesibles todas las informaciones necesarias), y

Potencializar la colaboración, dejando que el colaborador coloque el foco en lo que sabe y le gusta hacer; el programador va a gastar la mayor parte de su energía programando, el traductor traduciendo, y así sucesivamente.

MÁS EJEMPLOS

Hay otros ejemplos fuera de la red de computadores, y me encantaría, con la ayuda de otras personas, rellenar este artículo con casos que no dependen de la internet.

El Ejército de Salvación es un ejemplo extremo; tal vez no en la creación de redes, pero sin duda en la capacidad de crear un canal de recepción. En determinado momento, ellos se dieron cuenta de que donativos de muebles, ropas y utensilios usados, y la venta de de esos objetos en bazares de caridad era una buena fuente de renda para financiar sus trabajos.

Hacía mucho tiempo que ellos tenían ese canal de recepción, que era una forma de recibir donativos. Hasta que, en cierto punto, ellos resolvieron ampliar aún más ese canal, creando toda una estructura para atender, y para recoger de donativos. ¿Qué canal de recepción mejor que ese? Librarse de un sofá viejo puede ser un problema y costar caro, o usted puede llamarlos y ellos vienen a retirarlo en su casa. Usted colabora con ellos, pero en realidad ellos también lo están ayudando.

Claro que mantener esa estructura de atendimiento, camiones, cargadores, etc., también cuesta caro, pero seguramente el número de donativos aumentó lo suficiente como para justificar la inversión.

El foco de trabajo del Ejército de Salvación no es retirar donativos y hacer bazares. Todo eso fue un esfuerzo para crear un poderoso canal de recepción de colaboración.

CONCLUYENDO

Ustedes se habrán dado cuenta de que no incluí, en este ensayo, un punto fundamental para la colaboración: la motivación. Algunas personas colaboran por placer, otras por status, otras por dinero, otras por ideales… Sea cual sea la motivación, es irrelevante para este análisis, que considera que ya tenemos una red de individuos motivados pero que, así mismo, no siempre tiene éxito, por falta de canales de colaboración.

Mi objetivo aquí fue explorar esos dos tipos de conexión en una red de colaboración, y sugerir que es a partir de los canales de recepción que una red de colaboración se forma. No sirve de nada tener una red llena de gente dispuesta a colaborar si no hay canales claros de colaboración. (Claro que existirán excepciones, y que colaboraciones espontáneas ocurren. Pero aquí me refiero colaboraciones constantes y recurrentes).

Crear esos canales de recepción da trabajo. En algunos momentos hasta puede parecer improductivo desviar esfuerzos de sus problemas para construir esos canales, pero ellos son esenciales para que ocurra la colaboración. Encontrar el equilibrio entre ejecutar el trabajo diario y, al mismo tiempo, invertir energía en la infraestructura de colaboración, es el desafío a ser vencido si queremos realmente trabajar en red.

— Tradicion para español por Maynar Patricia Vorga Leite y Ana Campo. gracias eiabel lelex

Ensayo Sobre la Colaboración en Red

Ensaio sobre a colaboração em rede

(version en español, traduzida por Maynar Patricia Vorga Leite y Ana Campo. gracias eiabel lelex!)

Um grupo de pessoas se encontra para compartilhar experiências e logo percebem que tem muitas ideias e objetivos em comum. O encontro é intenso e todas saem de lá determinadas a manterem contato e colaborarem em seus projetos. Todas voltam para os seus afazeres e, algum tempo depois, a única colaboração real que conseguiram foi criar uma lista de emails e compartilhar alguns links interessantes.

Você já viu isso acontecer? Eu já. Muitas vezes. E isso se aplica a Congressos, Fóruns, encontros de coletivos independentes, de empresas ou de cooperativas.

Por que a gente tem tanta dificuldade em criar canais reais de colaboração em nossos projetos com outras pessoas? É mais fácil organizar eventos e atividades que estejam fora do nosso dia-a-dia do que envolver uma colaboração externa no nosso trabalho cotidiano. Como criar uma rede de colaboração que de fato contribua para o trabalho de cada nó dessa rede?

Neste ensaio eu quero explorar um pouco a dinâmica das redes de colaboração, trazendo uma observação da prática das redes de desenvolvimento de software livre, que é a mais bem sucedida rede de colaboração aberta que existe. E fique tranquilo, não é preciso entender nada de software para acompanhar o raciocínio.

O desenho de uma rede

Normalmente, quando fazemos o desenho de uma rede, fazemos assim:

O que eu percebi observando algumas redes de colaboração é que a colaboração entre os nós nunca é uniforme e bilateral como esse desenho coloca. Na maioria das vezes uma parte está contribuindo com o projeto da outra. O que me parece é que na verdade existem dois tipos distintos de conexão entre os nós. Uma conexão de “ação” (), que colabora com outro nó  (ajudando em seu projeto, fazendo uma doação, enviando informações, etc…), e uma conexão de “recepção” (), que cria um canal de colaboração para que outros nós o ajudem. O desenho ficaria assim:

Minha impressão é que os nós que colocam mais esforço em criar uma conexão de recepção têm mais sucesso em receber colaborações que atuem diretamente no seu trabalho, porque colaborar com eles requer menos esforço.

Como disse, vamos começar pelo exemplo do Software Livre

Fazendo Software Livre

Ao contrário do que muita gente pode pensar, fazer um software livre não significa apenas disponibilizar o software e seu código fonte livremente. Se você quer apenas que as pessoas usem o seu software, isso pode funcionar, mas se você quer que outras pessoas colaborem com seu desenvolvimento, você precisa de muito mais.

Aqui estão algumas coisas que um desenvolvedor de software livre tem que fazer se quiser receber a colaboração de outros desenvolvedores:

  • Manter o código bem organizado e documentado
  • Manter um site para o software, com links para download, documentação e um canal de suporte
  • Manter o código em um repositório público, para que outros desenvolvedores tenham acesso
  • Internacionalizar o software, para que ele funcione em diferentes idiomas
Se você não fizer nada disso seu software vai funcionar do mesmo jeito. Você vai resolver o seu problema e pode até liberar sua solução para outras pessoas usarem, mas dificilmente alguém vai conseguir colaborar. E essas ações dão bastante trabalho. Vale até dizer que em alguns casos um desenvolvedor pode gastar mais tempo criando todas essas estruturas de colaboração (canais de recepção) do que realmente programando.
Ou seja, fazer software livre dá muito mais trabalho do que apenas fazer um software – esse é um ponto chave.

Pronto, chega de falar de software, vamos voltar as redes de colaboração como um todo.

Descomplicando a Colaboração

Se não existe uma forma clara de como colaborar com um projeto, muito dificilmente alguma colaboração acontecerá, mesmo se existirem pessoas interessadas em fazê-lo. Quando há um canal claro e facilitado de colaboração, ele atrairá colaboradores.

Outro dia fiz download de um disco que o próprio músico disponibilizava em seu site. Era um disco excelente e eu fiquei com muita vontade de retribuir o trabalho dele com uma doação. Mas como? Eu não o conheço, não sei onde mora, não sei seu email… Claro que eu poderia achar um jeito de encontrá-lo, mas a dificuldade do caminho que eu iria seguir me desencorajou e acabou ficando por isso mesmo.

Em outro caso semelhante, o músico informava no site uma conta bancária. Como a conta não era do meu banco, não queria pagar as taxas de transferência. Queria muito fazer uma doação para ele, mas não a ponto de ir a uma agência e enfrentar uma fila para doar R$15, R$20…

No primeiro exemplo, o músico, que certamente gostaria de receber por seu álbum, não abre nenhum canal de colaboração. No segundo, ele abre um canal muito estreito.

Da minha preguiça de mandar um email para o primeiro e ir a uma agência bancária no segundo, aprendemos uma lição: todos nós gostaríamos de colaborar com outras pessoas, mas o faremos a medida que isso não requeira um esforço desproporcional de nossa parte.

Mas isso não quer dizer que um tradutor, por exemplo, só vai colaborar com traduções fáceis e rápidas. O que isso quer dizer é que ele só vai colaborar em projetos nos quais ele chegue rápida e descomplicadamente ao que sabe e gosta de fazer: traduzir. Se ele tiver que mandar um email, pra falar com alguém, que vai mandar pra ele um texto em um formato ruim, e não está claro o que nem como ele tem que traduzir, isso vai desencorajá-lo. Agora, se existe um processo claro, onde ele rapidamente encontra o que e como traduzir, para onde enviar, etc. ele fará isso com prazer.

Basta dar uma olhada nas redes de tradução de filmes e séries estrangeiras, que publicam seus trabalhos em sites como o legendas.tv. Se alguém quer colaborar com alguma tradução existe um processo muito claro de como fazê-lo.

Da mesma maneira, um tradutor, que não é programador, consegue colaborar com a tradução de softwares livres de maneira muito descomplicada, através de sites que disponibilizam ferramentas muito simples para as pessoas irem traduzindo frase a frase.

Percebemos com os exemplos acima, incluindo o do software livre, que as principais funções desses canais de recepção são:

  • Minimizar o esforço necessário para que um colaborador entre na rede – deixando os caminhos claros e todas as informações necessárias facilmente acessíveis e;
  • Potencializar a colaboração, deixando com que o colaborador foque no que sabe e gosta de fazer – o programador vai gastar a maior parte de sua energia programando, o tradutor traduzindo, e assim por diante.

Mais exemplos

Fora da rede de computadores temos alguns exemplos, e adoraria, com a ajuda de outras pessoas, rechear este artigo de mais casos que não dependem da internet.

O Exército de Salvação é um exemplo extremo – talvez não na criação de redes, mas sem dúvida na capacidade de criar um canal de recepção. Em determinado momento, eles perceberam que doações de moveis, roupas e utensílios usados e a venda desses objetos em bazares beneficentes era uma boa fonte de receita para financiar seus trabalhos.

Há muito tempo eles tinham esse canal de recepção que era uma forma de receber doações. Até que em certo ponto eles resolveram ampliar ainda mais esse canal, criando toda uma estrutura de atendimento e retirada de doações. Quer canal de recepção melhor que esse? Se livrar de um sofá velho pode ser um problema e custar caro, ou você pode ligar que eles vem retirar na sua casa. Você colabora com eles, mas na verdade eles também estão te ajudando.

Claro que manter essa estrutura de atendimento, caminhões, carregadores, etc. custa caro também, mas certamente o número de doações aumentou o suficiente para justificar o investimento.

O foco do trabalho do Exército de Salvação não é retirar doações e fazer bazares. Tudo isso foi um esforço de criar um poderoso canal de recepção de colaboração.

Concluindo

Vocês devem ter percebido que deixei de fora deste ensaio um ponto fundamental para a colaboração: a motivação. Algumas pessoas colaboram por prazer, outras por status, outras por dinheiro, outras por ideais… Seja qual for a motivação, ela é irrelevante para essa análise, que considera que já temos uma rede de indivíduos motivados mas que, mesmo assim, nem sempre é bem sucedida por causa da falta de canais de colaboração.

Meu objetivo aqui foi o de explorar esses dois tipos de conexão em uma rede de colaboração e sugerir que é a partir dos canais de recepção que uma rede de colaboração se forma. Não adianta ter uma rede cheia de gente disposta a colaborar se não houverem canais claros de colaboração. (Claro que existirão exceções, e que colaborações espontâneas acontecem. Mas me refiro aqui a colaborações constantes e recorrentes).

Criar esses canais de recepção dá trabalho. Em alguns momentos pode até parecer improdutivo desviar esforço dos seus problemas para construir esses canais, mas eles são essenciais para que a colaboração aconteça. Encontrar o equilíbrio entre executar o trabalho do dia-a-dia e, ao mesmo tempo, investir energia na infra-estrutura de colaboração, é o desafio a ser vencido se quisermos realmente trabalhar em rede.

Ensaio sobre a colaboração em rede